jueves, 20 de marzo de 2014

Añoranza

Conocí a Jaime Vándor hará unos veinte años. Yo tenía dieciséis, y había empezado a salir con su hijo mayor. Me había invitado a cenar a casa de sus padres –sin preaviso, ni para ellos ni para mí, y aquella noche había lengua de ternera para cenar, y yo me quería morir. Después del reparo que me produjo pensar que iba a tener que comerme ese apéndice de un animal, hice un pequeño chiste para mí; pensé: “Esto es lo que cenan los filólogos, lengua.” Y me senté a cenar y confieso que me gustó mucho lo que comí, y unos años después yo también me convertí en filóloga. Me gusta pensar que esa cena tuvo alguna influencia en la elección de mi carrera, y que ese plato funcionó como un elemento mágico que me catapultó al estudio de las letras.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Meet me in St. Louis

The night of the 24th I had two possibilities: I could either take my back pain to a celebration, or stay home and watch Meet me in St Louis. I chose the second one, as at Christmas time I feel like an exile. I don’t know exactly what from: maybe the joy that should invade my heart but doesn’t.

domingo, 14 de julio de 2013

Feminidad

En las noches de verano, cuando el calor no me deja dormir, me imagino que soy una oveja y que un tipo con ropa de trabajo se me acerca con unas tijeras esquiladoras y me libera de la cantidad de pelo que tengo en la cabeza. Esto es porque no soy, por naturaleza, alguien que se divierta con su pelo. Por eso hoy, en la peluquería, cuando me han preguntado qué quería he contado mi fantasía de la oveja y la trasquiladora, y lo he matizado diciendo que me conformaba con no tener un aspecto permanente de haberme peleado con un zorro.

- Normalmente me traen una foto de Kate Winslet –me ha dicho la peluquera.

domingo, 26 de mayo de 2013

Incomunicación


He visto a Eric un par o tres de veces antes, pero nunca me he quedado a solas con él. Hasta hoy.
-Si llora, ponle el chupete. – me dice su padre. –Lllorará, ya verás. Es su hora de la cena, no te conoce, y además lleva tres días sin cagar. Pero sólo serán veinte minutos.

domingo, 21 de abril de 2013

La bailarina


Fui a visitar un piso que estaba en alquiler, sin ninguna intención de alquilarlo. Era un piso enorme, antiguo, que se ofrecía por una renta muy razonable a cambio de que el inquilino invirtiera una gran cantidad de dinero en hacer todas las reformas que necesitaba. Eso me contó el dueño del inmueble mientras me lo mostraba. Yo no tengo dinero para eso, pero en cambio tengo una gran curiosidad por saber cómo son los pisos en los que viven los demás.

viernes, 22 de marzo de 2013

Malacología


Cada mañana, cuando llego al trabajo, hay un subalterno que me saluda por mi nombre. Está en la garita de recepción, y lleva uniforme –aunque sea opcional llevarlo-, porque es uno de esos subalternos de la vieja escuela, atentos y preocupados por las formas. Lo que me resulta curioso es que sepa mi nombre, no sé cómo lo ha averiguado, desde luego yo no se lo he dicho, y tampoco sé el suyo. 
El caso es que ayer, en lugar de saludarme como siempre, me dijo “Espera un momento, por favor”,

domingo, 10 de marzo de 2013

Pianistas



A eso de las cuatro, como cada tarde, la música del piano de los vecinos irrumpe en mi casa. No tengo ni idea de quién toca. El portero me ha contado que en el piso de al lado del mío vive un matrimonio aficionado a la música y que ambos son pianistas, y eso ha acabado con mi duda de si es un hombre o una mujer el que pone banda sonora a las pocas tardes que paso en casa. Ahora sé que hay por los menos dos pares de manos distintos responsables de esas notas, y a veces hago apuestas imaginarias conmigo misma sobre si es él o ella el que se ha sentado a tocar tal o cual canción.